Si es así, la decisión la tomé hace algunos meses, no puedo cancherear… tengo que aprender a vivir en esta nueva “aldea digital”.
La cuestión es que como todo ciudadano responsable, pasé por la frontera, me identifiqué en migraciones (Google) con mi verdadera identidad me sellaron el ingreso, fui googleable con nombre y foto y comencé a buscar donde vivir.
Hay Señores y Señoras! Me encontré con un lio total!
El primero fue entender el “dialecto digital”:
- Para buscar alojamiento debía contratar un hosting mensual
- Mi dirección de correo postal ahora era un email
- Para que los visitantes llegaran hasta mi casa tenía que brindarles la URL de mi BLOG
Hasta aquí venía algo bien, pero el tema se comenzó a complicar …
- Los cimientos de mi hogar ahora se hacían con CMS
- La fachada de mi casa ahora era un template o Skin
- Para la pintura y decoración tenía que recurrir al CSS
- El mobiliario y confort lo obtenía a través de los widgets y plugins
- Para mantener la casa ordenada debía Taggear, y como todo orden en la vida algún beneficio debía representar: ser googleable
- Para asegurar mi capital, debía backapear mi database
- Que mi barrio no era el Bronx, ni Palermo, ni la Barceloneta, sino Linkdin, Facebook, Turismo 2.0 y alguna que otra Red Social
- Que para mensajear había que twittear
- Que el periódico no me lo traía un repartidor local sino que un tal “RSS” me lo publicaba gratuitamente en mi portal.
- Que mis nuevos tutores no eran profesores sino bloggers
Hay amigos que difícil! Era esto del “digital”. Pero algo bueno hay que destacar: gracias al open source, casi nada debía pagar.
Si mi esperanza de vida fuese más corta…
Si no le hubiesen regalado una portátil a mi sobrino de 7 años, y a cada uno de los alumnos de las escuelas públicas de un pequeño país emergente como es el Uruguay…
… todavía estaría dudando…
… mi decisión de residir…
… en un “mundo digital”…
Por Giselle Della Mea
Inmigrante digital, con pasaporte en trámite y en “delay”











